Si la vida es sueño...¡que me dejen dormido!

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    lunes, 26 de febrero de 2018

    A oscuras y dormido


    Imagen obtenida de Internet


    No quiero seguir engañándome, 
    sé de sobras que tu cariño jamás será mío. 
    La bilis vuelve a llenar mi boca y me ahogo 
    al constatar que tú sigues lejos,

    sola, sin mi amor, mientras yo soy consciente 
    que viviré sin ti, sin esperanzas. 
    Algo se rompe en mí y me sacude el cuerpo 
    como una descarga eléctrica,

    es una idea desagradable 
    que me hace infeliz porque es desapacible, 
    dolorosa y desgarradora.

    Solo el pensarlo me da miedo, 
    porque desearte como te deseo y amo, 
    con tanta locura y pasión, hace a la vez que te odie, 
    tanto como deseo quererte y amarte.

    No obstante, me conformo con soñarte 
    cuando estoy despierto 
    y creer que estás conmigo y en mis brazos, 
    cuando estoy solo, a oscuras y dormido




    sábado, 24 de febrero de 2018

    Solo dispongo de una verdad

    Imagen obtenida de Internet




    Ya no me queda nada, 
    salvo buscarte inútilmente en la miríada de estrellas 
    que me habitaron una vez el corazón, 
    esperando hallarte de nuevo entre alguna de ellas.

    Por esa razón quiero marcharme, ¡dejadme ir!
    Dejadme que inunde con esfuerzo 
    y tesón el paraíso que me fue negado en la Tierra.

    Dejadme que me haga dueño, si acaso, 
    de un solo “cachito”. No pido más, solo un “cacho” 
    de ese goloso pastel que es la libertad.

    Y una vez que lo consiga, os pediré un mundo real. 
    Una realidad. Un baile agarrado a la vida, 
    a un despertar cada mañana dando gracias 
    de poder vivir y respirar.

    Necesito tanto un abrazo sincero. 
    Unos labios de mujer que besar. 
    Un cuerpo femenino que responda 
    con dulzura a mis caricias, 
    a quién pueda desear, abrazar, amar y adorar.

    Para saborear de su lava ardiente, 
    que sale y fluctúa de su doliente tripa 
    y a la que llaman ¡LIBERTAD!.





    «No miréis más allá de estas letras porque, son eso, solo letras, palabras, solo unas letras mías más».

    martes, 20 de febrero de 2018

    Nunca más me creeré o sentiré culpable

    Imagen obtenida de Internet


    No me debes nada, toma la puerta y vete.
    Fuiste muy importante en mi vida, ahora no.
    Quiero volar ligero, buscarme un nuevo amor.
    Una mujer que luche por mí y su corazón.

    Bastante medré con ilusas y sin sueños,
    no quiero perder, ya no, minutos... mintiendo.
    Ya llené "mi caja" de amarguras creyendo...
    creyendo que una sonrisa curaba heridas.

    Ahora miraré directamente al frente,
    buscando una mirada sincera, madura.
    Me cansé de cambiar pañales por ventura.

    Hoy veré rosas lucir al sol y sonreiré,
    reiré como nunca, aliviado, liviano.
    Nunca más me creeré o sentiré culpable.


    No puede ser ¡estoy solo!

    Imagen obtenida de Internet

    No puede ser ¡estoy solo! ¿Dónde te fuiste de nuevo, 
    mi amor? enciendo la luz amarilla de mi habitación
    y efectivamente, ella, no está, de nuevo mi mente, me engañó.

    Y yo que camino por esta senda, 
    donde piedras más grandes que mis piernas, 
    obstruyen los dominios y veleidades
    de este anodino escribiente y fracaso de poeta.

    Hoy no me siento dueño de nada, 
    ni siquiera del aire que entra en mis pulmones, 
    todo es regalado, prestado, usado o viejo.

    Me siento refugio de danzantes en las sombras, 
    que esperan ansiosos ganarme la batalla. 
    Creen que no he nacido para amar 
    y que la muerte ha de ser mi refugio final.

    En este corazón que me late deshecho, 
    que vive casi sin querer la angustia de las horas. 
    Me desenvuelvo navegando por un río sin cauce 
    y guarnecido por el pesar de las lágrimas de la aurora.

    Porque estás tan dentro de mis entrañas, 
    tan hondo te guardé en mi corazón 
    y quedó tu huella tan profunda en mi alma que
     ¡ahí te llevaré y vivirás mientras me aliente la vida!







    jueves, 25 de enero de 2018

    ¡No, no estamos locos!

    Imagen obtenida de Internet



    Te invito a quererme,
    tú, eres mi vicio
    y yo soy la carne...
    que te entra lento y perezoso.

    Fuego caprichoso,
    beso que te quema
    y que te consuela
    con orgasmos caprichosos.

    Deshielo profundo...
    dentro de tus entrañas,
    con la furia que me posee, ciega,
    con la pasión de un loco.

    Arde en mí el deseo de tu carne
    por beberte y amarte dichoso,
    a la vez que jadeante y amoroso.

    Tus gritos, los míos,
    dos al unísono...
    gimiendo y gritando
     ¡no, no estamos locos!



    domingo, 31 de diciembre de 2017

    ¡Feliz 15 cumpleaños, hijo mío!





    Es extraño que después de componer 
    y escribir cientos de poesías, 
    a la hora de componer una para ti, hijo mío…

    no me salgan las palabras, mucho menos
     los versos que la compongan con buen tono
    y con mejor entonación.



    Nunca será porque no te ame, cielo mío…
    al contrario, desde el mismo instante 
    en que te buscamos tu madre y yo, 
    te amamos con toda nuestra alma y todo entero el corazón.

    Veinte minutos pasan de las doce,
    justamente las cero y veinte de la madrugada,
    y tu cabeza asoma ya buscando la mañana.




    Óliver, me produce tanta ternura recordar tu nacimiento, 
    veinte minutos después de medianoche y ya a 31 de diciembre.
    La enfermera vino a buscarme y me llamó por mi nombre, 

    como no podía ser de otra manera, acudí a la carrera, 
    torpe como yo solo.
    Todo iba perfecto… hasta que vieron que no respirabas... 
    el día entonces se puso lento, pesado y grisáceo, 
    mientras sonaban en mi cabeza todas las alarmas.

     Corrí hacía tu madre, que gritaba asustada pidiendo verte... 
    La tranquilicé, los médicos y enfermeras 
    estaban todos volcados en hacerte de nuevo respirar…

    Finalmente (gracias a su experiencia) 
    todo quedó en un susto, y esa misma noche 
    todos hicimos un brindis, brindamos por ti, hijo mío, 
    y también por el nuevo año 2002 que empezaba, como tú, a respirar.



    Por esa razón hoy, día 31 de diciembre, mí  alegría es doble,
    has crecido fuerte y sano 
    y justo hoy cumples 15 maravillosos años más 
    que me llenan de alegría y felicidad, por eso me pregunto
    ¿qué más puedo desear?

    ¡Feliz 15 cumpleaños, hijo mío, 
    que cada día te quiero y te amo mucho más!!